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Jair Becerra

Nuestros Empresarios

“¡Me arriesgué y lo logré!”

Lo bonito de ser empleado es que a la persona que le dio a uno la oportunidad se le pueda devolver la confianza y la gratitud por manejar su vehículo, cuidarlo y ganar dinero; pero con el paso del tiempo uno se pregunta: ¿dónde está mi prosperidad? ¿Cuándo será que voy a tener mi propio taxi?

Mi esposa, en los días difíciles, me decía que no perdiera la calma, que tuviera fe en que los sueños se alcanzan. Recuerdo esto: “cuida lo que no es tuyo, para que cuando lo tengas, puedas cuidarlo de igual manera”. Ese fue mi empuje.

Por más de once años tuve la idea de una empresa propia y, aunque parecía un sueño lejano, pude concretarlo y dedicarme al oficio como mi propio jefe. Soy positivo y valoro lo aprendido para mejorar; doy un buen saludo, genero confianza, comparto, aconsejo y, eso sí, el carro impecable. Mi taxi es un servicio de calidad.

La actitud frente al servicio y la responsabilidad con los usuarios es lo primero. Así continué tras el volante, con la misma rutina y horario, pero esta vez con amor, más ganas y mayores ganancias.