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¿Cómo llevar a la vida diaria cuatro acuerdos para estar en equilibrio?

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El primer acuerdo hace referencia a ser impecable con las palabras lo cual significa cuidar lo que pasa por nuestra boca al emitir sonidos, en otras palabras, no solo es lo que decimos a los demás si no lo que nos decimos a nosotros mismos.

Se dice que el sentido que le damos a nuestras palabras es fundamental porque nuestro cerebro es literal, sin análisis y sin sentido de humor, entonces entiende de manera literal lo que decimos, es así que, cuando te dices a ti mismo “no soy capaz de hacer esto o aquello” o “esto no es para mí” y expresiones similares que estamos acostumbrados a decirnos a diario de manera figurativa, nuestro cerebro las interpreta literalmente, es decir, él no entiende que es solo una expresión o que era de mentiras, el entiende que es “incapaz u obsoleto” y empieza a actuar como tal.

Que decir entonces de cómo nos comunicamos con los demás, todo lo que decimos impacta directamente el inconsciente de nuestro interlocutor y le llega de manera literal, solo cuando desde la conciencia analiza la información es que puede decidir qué hacer con ella, pero en primera instancia entra literalmente.

Por esta razón, es tan importante cuidar lo que decimos a nuestros hijos, pareja, familiares, personas cercanas y en general a cualquier persona con la que nos relacionemos, porque las palabras tienen poder y nosotros tenemos la posibilidad de generar mucho con ellas. Las palabras son entonces la herramienta más poderosa que tenemos como seres humanos, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea.

Ser impecable con las palabras se refiere entonces a asumir la responsabilidad de tus actos, sin juzgarte ni culparte, ya que todos tus actos están atravesados por tus palabras y tus palabras dejan al descubierto tus pensamientos y lo que eres, entonces este acuerdo en el fondo a lo que nos invita es a ser coherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos y a ser sinceros con nosotros y con quienes nos rodean.

Un tip para aplicar este acuerdo en la vida diaria es preguntarse si lo que voy a decir suma o resta, si suma, dilo, si resta déjalo pasar. Así, poco a poco crearas el hábito de sumar con tus palabras, tanto en lo que te dices como en lo que dices a los demás.

Por ejemplo, frente a esta situación de pandemia, es probable que hayan llegado a tu pensamiento todo tipo de afirmaciones desde el miedo que nos representa esta situación y quizá te hayas dicho sin intención cosas como “esto nunca se va a terminar” “no voy a poder continuar con mi negocio” o cosas por el estilo, si te suena familiar, aplica lo que te estamos recomendando aquí, has conciencia de ese pensamiento y dite a ti mismo en voz alta que no deseas pensar así e inmediatamente cambia ese pensamiento negativo por uno positivo como este: “encontraré la forma de continuar con mi negocio”, “ me abro a la experiencia de reinventarme”. Solamente siguiendo este consejo, tu cerebro estará dispuesto a otras cosas, y reaccionará con otros ojos a la situación que enfrentes y así, haces honor a la impecabilidad de tus palabras.

El segundo acuerdo se refiere a no tomar nada personalmente y esto tiene todo que ver con la postura que tengas frente a la vida y el concepto que tengas de ti mismo.

Desde mi perspectiva no tomarnos las cosas personales es complejo, porque cuando algo se nos vuelve personal es porque nos está reflejando un asunto no resuelto con nosotros mismos, en cuyo caso la recomendación está enfocada en hacer conciencia de eso que me está reflejando la situación y tomar acción para cambiar lo que siento frente a ella, para que pueda dejar de ser un asunto personal y que me hace sentir afectado.

Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo, cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su propia mente y cuando tú te enganchas con esto y lo tomas personal, está reflejando algo no resuelto en ti. Ahora bien, no quiere decir que no sientas molestia porque te insultaron, las emociones van por otro lado y las abordaremos en otro espacio, lo clave aquí es respirar profundo y tratar de entender desde donde está hablando el otro y desde donde estoy recibiendo yo, lo que me está diciendo, para hacerme cargo de lo que a mí me corresponde.

Otro ejemplo de este acuerdo puede ser cuando discutes con tu pareja, seguramente hay cosas que no nos gustan del otro y a veces queremos decirlas para ver cómo se pueden mejorar, sin embargo, que nos digan lo que no les gusta es algo difícil de asimilar y ahí podemos tomárnoslo personal. Entonces si es a ti a quien le dicen lo que no es bien recibido y te sientes disgustado por lo que te dicen, este tip te puede funcionar, respira profundo y escucha sin decir nada, luego pregúntale a la otra persona como se siente cuando tu actúas de esa manera y pídele que te dé un ejemplo de cómo podrías actuar diferente para hacerlo sentir bien, con esto no es que tengas que darle gusto al otro, solamente al escucharlo vas a poder entender desde que lugar te está hablando y que es importante para él en esta relación y así podrás ver que no es personal, es simplemente es su punto de vista frente a la situación y tú siempre podrás expresar tu punto también, si la intención es construir relación seguro podrán encontrar un punto medio, si no, también podrán tomar una decisión.

El tercer acuerdo es no hagas suposiciones y tiene que ver con todo el dialogo mental que ocurre en todos los seres humanos cuando nos relacionamos, esto es algo que esta automatizado en nuestra mente, porque el cerebro no puede procesar información por partes, entonces tiene la tendencia a completarla y la completa con lo que se imagina. El funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí sola, bastará para que nos sintamos seguros. Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones.

Ahora bien, eso que suponemos o imaginamos es nuestro, no es la realidad, sin embargo, estamos acostumbrados a darlo por hecho y actuamos a partir de ello. ¿Te suena familiar?

Una forma muy efectiva de poner en práctica este acuerdo es expresando todo lo que suponemos al otro para confirmar si lo que estamos imaginando es real o no. Esto es importante aplicarlo en todo tipo de relaciones, una vez lo hagas, no querrás volver a actuar bajo suposiciones y descubrirás la magia de hablar con claridad con tu interlocutor. Ojo, cuando menciones lo que supones, es importante que digas que es algo que tu estas suponiendo y quisieras validar si es cierto o no.

Otra arista de la suposición es que no solo se da en el relacionamiento con otros, sino también hacemos suposiciones sobre nosotros mismos, y esto crea muchos conflictos internos. Por ejemplo, supones que eres capaz de hacer algo, y después descubres que no lo eres. Te sobrestimas o te subestimas a ti mismo porque no te has tomado el tiempo necesario para hacerte preguntas y contestártelas y quizá aquí se conecte un poco con el primer acuerdo, pues nuestra mente está atada a nuestras palabras y todo lo que pensamos es como si nos lo estuviéramos diciendo.

Un ejemplo de este acuerdo es cuando estamos con un cliente que viene buscando un producto o un servicio en particular, él tiene en su cabeza una idea de lo que quiere (suposición) y yo tengo en mi cabeza una idea (suposición) de lo que necesita a partir de lo que él me expresa, sin embargo hasta no poner sobre la mesa lo que cada uno supone, no sabremos en realidad si lo que necesita yo lo puedo satisfacer o no. Esto está directamente relacionado con las expectativas, si te pones a pensar en ello, descubrirás, que no siempre lo que esperamos es lo que obtenemos y en gran medida esto se debe a las suposiciones.

El cuarto acuerdo es haz siempre tu máximo esfuerzo y este tiene que ver con la capacidad que tienes como ser humano de comprometerte contigo mismo en ser coherente y aplicar los 3 acuerdos mencionados anteriormente.

La vida no se trata de ser perfecto, se trata de actuar con conciencia haciendo el máximo esfuerzo por ti, por tu felicidad y tu plenitud. Es ir hasta el límite de tus capacidades y posibilidades desde tu esencia y de manera auténtica, no porque sea lo correcto, sino porque estas convencido de que es lo que quieres para ti, así, invertirás la energía necesaria en estar pleno contigo y lo que te rodea.

Cuando haces tú máximo esfuerzo, aprendes a aceptarte a ti mismo, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Eso significa practicar, comprobar los resultados con honestidad y continuar practicando. Así logras expandir la consciencia.

Una forma de poner en práctica este acuerdo, es hacer una lista de las 3 cosas que son más importantes para mí y tenerlas presentes siempre, al tener la claridad de que es lo innegociable para mí, me quedará más fácil actuar con coherencia en todos los roles que interpreto en esta vida.

HERRAMIENTAS PARA APLICAR LOS 4 ACUERDOS PARA ESTAR EN EQUILIBRIO

Historia de grandeza: “Dándole la vuelta a la arepa.”
Capítulo 1.

Dale play al video y conoce cómo Cristina encontró una forma diferente para salir adelante. ¡Recuerda que las palabras tienen poder y una buena actitud lo arregla todo!

Escrito por:

Carla Victoria Baena Restrepo
Psicóloga
Coach certificado internacionalmente ICC
Máster en Gestión de la Innovación